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Faro Estoico

El Dilema de Ceder: Sabiduría Estoica en Tiempos de Fútbol

Esta mañana me encontré ante un dilema: posponer o no el conversatorio sobre “Inteligencia Artificial y su impacto en el trabajo humano”. Santiago, co-fundador de Faro Estoico, me recordó que a la misma hora jugaba la selección uruguaya de fútbol, y en Uruguay, el fútbol es más que un deporte; es parte de la identidad y el sentimiento de la gente, algo que une a muchos en una misma emoción.

Pensar en este dilema me llevó a una enseñanza central del estoicismo que aparece en el “Manual de Epicteto”. Él nos dice: “No pretendas que lo que ocurre ocurra como tú quieres, sino quiere que lo que ocurre ocurra como ocurre. Así el curso de tu vida será feliz”. Y es cierto, la vida nos desafía constantemente con situaciones fuera de nuestro control. Lo único que realmente depende de nosotros es cómo elegimos enfrentarlas.

Reflexionando sobre la decisión de seguir con el conversatorio o posponerlo, me di cuenta de que estaba intentando ajustar el mundo a mis deseos, en lugar de adaptarme yo a lo que ya estaba ocurriendo. En el fondo, era un intento de ir en contra de algo tan poderoso y natural como la pasión de los uruguayos por el fútbol. Recordé entonces otra pregunta importante de Epicteto: “¿Debo situar este dilema entre las cosas que dependen de mí o entre las que no dependen de mí?”.

El horario del partido no depende de mí, como tampoco la pasión colectiva por el fútbol. ¿Tiene sentido oponerme a algo tan arraigado en nuestra cultura? Insistir en mantener el conversatorio a la misma hora solo me llevaría a la frustración y, seguramente, a una baja asistencia. Por otro lado, si acepto lo que no puedo cambiar y me concentro en lo que sí está en mis manos, como ajustar la fecha del evento, puedo mantener la calma y también el interés de nuestra comunidad.

Por eso, decidí posponer el conversatorio. No como una rendición, sino como un acto de sabiduría práctica. Epicteto nos enseña que, frente a una dificultad o un obstáculo, debemos preguntarnos: “¿Depende de mí?” Si la respuesta es no, es momento de dejarlo ir, liberarnos de esa carga inútil y dirigir nuestras energías hacia lo que sí podemos cambiar.

Entonces, cuando nos enfrentemos a dilemas, grandes o pequeños, recordemos esta lección estoica: no podemos cambiar el curso del viento, pero sí ajustar nuestras velas para navegar mejor. Hoy, hemos decidido adaptarnos a las circunstancias, entendiendo que hay momentos en los que es más sensato acompañar lo que sucede a nuestro alrededor que resistirnos a ello. Porque a veces, lo más sabio no es luchar contra la corriente, sino fluir con ella, aprendiendo en el proceso.

Sigamos en este camino de aprendizaje, con paciencia y apertura, siempre un paso más, un día más. Aprender a soltar es también una forma de crecer.

¡Hasta la próxima!

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